Muchos perros sufren ansiedad cuando los dejamos solos en casa. Los medicamentos relajantes no son la solución: necesitamos poner en práctica un adecuado entrenamiento con el que mejorar su conducta (y bienestar).

Ladridos, aullidos, lloros, arañazos en las puertas, muebles mordisqueados, orines en el interior de la casa e incluso destrucción de objetos… La ansiedad por separación en perros es algo muy común, una conducta problemática y muy difícil de manejar para algunas personas. Hasta el punto de que puede ser causa de abandono en ciertos casos. Algo triste, pero real.

¿Qué es lo que quieren decirnos nuestras mascotas con este comportamiento? ¿Es un modo de dejarnos claro su enfadado por quedarse solos? Los etólogos caninos nos señalan que detrás de estas situaciones pueden estar sucediéndose dos hechos. Por un lado, el hiperapego. Los perros están muy apegados a nosotros hasta el punto de no soportar que nos separemos de ellos.

Asimismo, es importante destacar que también los animales sufren cuadros de ansiedad. Es más, todo ese abanico de comportamientos destructivos, de ladridos insistentes y el nerviosismo extremo caracteriza lo que podemos definir como ansiedad por separación. Así, en estos casos, de nada nos va a servir regañarles, amenazarlos o dejarlos sin refuerzos positivos.

Los perros necesitan algo más que ese afecto sincero y desmesurado que les procesamos. Algo que agradecen en todos los casos es disciplina, educación, entrenamiento y comprender cuáles son sus necesidades. Lo analizamos.

mascota ladrando para representar la ansiedad por separación en perros

Ansiedad por separación en perros: qué es, síntomas y tratamiento

La ansiedad por separación en perros aparece en un 40 % de los casos. Y, evidentemente, no todos los dueños están preparados para saber qué hacer en dichas circunstancias. Lo que se consigue en muchos casos es intensificar aún más el problema con pautas inadecuadas (riñas, castigos, gritos) confundiendo más al animal y provocando lo opuesto a lo que se desea.

Así, dentro del área de la etología canina se sabe que este comportamiento no solo es uno de los más recurrentes. También es uno de los más graves por todo lo que acarrea. Tenemos dueños preocupados, vecinos molestos por los ladridos del animal y lo que es más relevante: tenemos perros infelices que sufren y experimentan un miedo profundo cuando su vínculo de apego primario (su dueño) no está presente.

Comprendamos más aspectos.

¿Qué es la ansiedad por separación en perros?

La ansiedad por separación en perros es un trastorno que se manifiesta en problemas de comportamiento. Surge cuando el animal no tiene cerca a su dueño. En ocasiones, basta con no tenerlo en su campo de visión para sentir angustia y estrés. El hecho de estar separado varias horas de su figura principal de apego genera un estado emocional negativo.

Es decir, el perro “no nos castiga” rompiendo los muebles u orinando en casa por no estar con ellos. Este tipo de conductas son el resultado del miedo, la ansiedad, la desesperación y el temor a una amenaza por no estar cerca de su dueño. Se sienten desprotegidos.

¿Qué síntomas presentan?

Los estados de ansiedad en perros puede manifestarse de muchas maneras. Asimismo, también puede ir en aumento, es decir, puede iniciarse con un simple berrinche para, al cabo de las semanas, derivar en comportamientos destructivos. Estos serían, por término medio, los principales síntomas:

  • Arañazos y necesidad de cavar para escaparse para buscar al dueño.
  • Ladridos y aullidos.
  • Masticación destructiva (cogen macetas, cojines o zapatillas para morderlas y destruirlas como resultado de la ansiedad).
  • Pueden llegar a orinar y defecar en casa, aún sabiendo que no deben hacerlo ahí.
  • Asimismo, también es común que hipersaliven o suden en exceso.
  • La ansiedad en perros puede derivar en problemas de salud: alteraciones digestivas, dejar de comer o comer en exceso, aparición de vómitos o conductas autolesivas.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad?

Las causas de ansiedad por separación en perros tienen varios disparadores.

  • El hiperapego primario. Cuando separamos a un cachorro de su madre a los pocos días de nacer pueden aparecer problemas emocionales y de socialización. Nosotros nos convertimos en su principal figura de apego y cualquier separación les genera angustia y miedo. Lo más adecuado en todos los casos es que esa separación sea progresiva y sobre todo, a partir de los tres meses de edad.
  • Hiperapego secundario. Este hecho suele darse cuando tras pasar varios meses sin separarnos de nuestro perro, de pronto, lo dejamos solo muchas horas para irnos por ejemplo, a trabajar. El animal no entiende el por qué de ese cambio brusco e inesperado y reacciona con ansiedad.
  • Causas originadas por hábitos incorrectos del dueño. En ocasiones, nosotros mismos podemos alimentar esa ansiedad. Derivar en grandes muestras de alegría y alboroto cuando llegamos a casa o cuando nos vamos intensifica el estado emocional del animal. Esos cambios son estresantes.
  • Los perros no saben gestionar la ausencia de sus dueños, pierden la estabilidad, la homeostasis y es común, por tanto, que entren en pánico cuando no tienen a su fuente principal de apego.
Chica con su husky trabajando la ansiedad por separación en perros

¿Qué hacer ante una conducta de ansiedad por separación en perros?

Tanto los veterinarios, como los etólogos o entrenadores caninos nos insistirían en un aspecto. Es necesario que comprendamos las necesidades de los perros. Nuestros queridos canes no son niños y, aunque los queramos como uno más de la familia, debemos entender que necesitan unas pautas específicas acorde a su naturaleza.

  • En ocasiones, puede recurrirse a psicofármacos como también a la feromonoterapia (feromonas relajantes). Ahora bien, es necesario saber que este recurso aunque ayude, no resuelve ni mucho menos el problema.
  • Para manejar la ansiedad por separación en perros debemos llevar a cabo una terapia de modificación de conducta. El animal tiene que aprender a tolerar la separación. Debemos actuar siempre de manera relajada (no expresar un gran jolgorio cuando llegamos ni darles grandes muestras de afecto cuando nos despedimos de ellos).
  • La modificación de conducta se focalizará en disminuir ese apego excesivo para que aprenda a quedarse solo. Importante, por ejemplo, que deje de anticipar cuando vamos a salir o que se relaje cuando escuche el sonido de las llaves, de la puerta o del timbre de la casa.
  • Debe aprender a entretenerse con sus juguetes cuando esté solo. Podemos dejarle alguna prenda de ropa nuestra.
  • El adiestramiento en positivo para fomentar la relajación es una buena estrategia. Enseñarles a ser pacientes  y calmados es siempre la mejor clave. Para ello, los entrenadores caninos pueden ayudarnos.

Por último, y no menos importante, es necesario también que les dediquemos tiempo saliendo con ellos, procurando que puedan correr, moverse y disfrutar de buenos paseos en los que relajarse y disfrutar de nuestra compañía.

Fuente: La Mente es Maravillosa

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